Revista Talentos
Por fin, con la ayuda de su ayudante Sharapova, había conseguido la piedra filosofal, el elixir, la panacea, la ambrosía que la humanidad había perseguido a lo largo de la historia. Allí estaba: en la mezcla de los fluidos esparcidos por las sábanas. Solo era cuestión de trabajar en equipo.
