No se si uds. se preguntarán el porqué, me da igual.
Yo se lo voy a contar.
Esta sensación me arrastra de vez en cuando y me digo, "ahora cuando termine la siesta lo escribiré" y ¿que me ocurre siempre? pues que después de la siesta y modorra consiguiente, se me ha olvidado la mala leche, la frustración (aunque eso va calando) y el efecto de la cerveza se diluye con lo cual se olvida que es lo quería escribir. Pero he decidido que no me vuelve a pasar, yo al revés que Escarlata "no lo pensaré mañana" lo pienso hoy y se acabó, así lo plasmo tal y como lo siento. Da la casualidad que la que esto firma es una mujer que vale un huevo y que siempre lo tiene todo a punto.
En mi trabajo soy buena, muy buena y aunque no le dedique muchas horas- no por gusto sino por la que está cayendo- me suele dar muy buenos resultados y bien remunerados.En casa, para que negarlo, soy perfecta.
Una -y sé que no soy la única-, se esfuerza día a día porque la nevera esté llena, las despensas a rebosar, porque haya gel, champú, espuma de afeitar -que ya me explicarán para que c.ñ. la quiero yo- colonia de cinco marcas, calzoncillos- otra cosa cuya utilidad me es ajena- calcetines, uniformes del colegio, zapatos, en fin todas aquellas cosas que hacen que la vida de los machos que nos rodean sea mucho más cómoda y agradable y la nuestra- la de las féminas- mucho más complicada.