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Funerales para un caballo: Babieca

Publicado el 14 diciembre 2012 por Que_historia
…El ciego sol, la sed y la fatiga. Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga…
-Manuel Machado-

Funerales para un caballo: Babieca
Corría el año 1079 cuando el rey castellano  Alfonso VI envía a Don Rodrigo Díaz de Vivar (El Cid) al mando de un destacamento militar, hacia el reino - taifa de Sevilla, para cobrar los tributos que le adeuda Al- Mutamid, rey de esta Taifa, por mantener la paz y defenderlo de los ataques de otros reinos de Taifas.
Encontrándose El Cid ya en Sevilla, y mientras mantiene las negociaciones del pago con Al- Mutamid, llegan mensajeros con la noticia de que el rey de Granada, Abd Allah, se acerca con su ejército hacia Sevilla, junto con el Conde García Ordoñez , que a su vez había ido a cobrar las parias del rey de Granada, y otros nobles castellanos más. El Cid sale a su encuentro, interceptándolos en el castillo de Cabra.
Es en esta localidad donde se enfrentan ambos ejércitos. El Cid sale victorioso en el enfrentamiento y consigue capturar a García Ordoñez, al rey Abd Allah y a otros nobles, que traslada a Sevilla, donde los mantiene encadenados durante tres días, a modo de escarnio, para después liberarlos sin pedir rescate por ellos.
En agradecimiento, el rey de Sevilla, Al - Mutamid, le entrega las parias para el rey Alfonso VI y diversos presentes y obsequios para el propio Cid. Entre ellos le regala un gran caballo andaluz: Babieca.
Y será a lomos de este legendario ejemplar sobre el que correrá mil y una aventuras más, según el Cantar del Mío Cid y la Leyenda de Cardeña.
Es precisamente en la Leyenda de Cardeña, construida alrededor del Monasterio de San Pedro de Cardeña, sobre el año  1270, la que narra cómo Babieca fue el caballo sobre el que Doña Jimena, esposa de El Cid, montó el cadáver de este para hacer creer a sus enemigos, los Almorávides, que seguía vivo.
Después de este acontecimiento Babieca no volvió jamás a ser montado, muriendo dos años más tarde que su insigne propietario. Según la tradición, Babieca fue enterrado en algún lugar del Monasterio de San Pedro de Cardeña, Burgos.
Hoy día, frente a  la fachada principal del monasterio, en la que aparece una imagen del Cid montando a Babieca, hay un monolito con una leyenda dedicada a este caballo, coincidiendo con el lugar donde fue enterrado el fiel compañero equino de Don Rodrigo Díaz de Vivar, según narra la leyenda.

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