Gracias

Publicado el 01 enero 2015 por Sylvia
Declaré que el 2014 sería mi mejor año, y aunque al principio no se veía claro, no me queda la menor duda de que lo ha sido.
Dejé un trabajo para iniciar la aventura de dedicarme por completo a mis sueños.
Dejé una habitación para montar una casa, que ahora es un hogar.
Viví la entrada milagrosa de Jesucristo en mi vida.
Y todo estuvo bien.
Pero como Dios es grande hasta lo increíble, me dio como regalo de cumpleaños, un embarazo.
Esto nada más por hablar del centro; a mi alrededor, como flores, no ha dejado de haber gente preciosa, risa, historias, ideas. Tres bebés llegaron a la familia. Terminé ciclos de años, que ahora me abren las puertas para lo que quiera. Todo esto sin mencionar mi espléndido colchón, las ensaladas con queso de cabra, ser despertada por mi abuela cada mañana, leer comentarios en el blog... la ministración de cada domingo.
Gracias totales, como diría Gustavo Cerati.
Al todopoderoso, que mete su mano a mi favor cada día, que me sostiene, provee, alienta y conforta, en su amor infinito y perfecto.
A los que me acompañan, de una manera u otra. Son un lujo de bendición, como para aplaudir de gusto.
Por primera vez: a quien se fue y a quien dejó que me fuera (algunos finales tienen mucho de paz y libertad, y eso, algo tiene de amor).
Y al final: gracias a mí. Por los nuevos "sí" y "no". [Vamos bien, Silvia: vamos por un 2015 maravilloso.]
Silvia Parque