Durante el reinado de Felipe II el proyecto de la Catedral de Granada quedó en un segundo plano y se le retiraron las ayudas económicas. Tuvo que ser en 1664 cuando se comenzó con una reforma en la fachada principal llevada a cabo por Alonso Cano quién quiso construir dos grandes torres pero la muerte de este y los problemas económicos hicieron que la Catedral se quedará sólo con una torre. Más adelante se construiría otras zonas como el Sagrario llevada a cabo por Francisco de Hurtado y José Bada.






