En el reflejo de esas dos gotitas de cielo, me has vuelto invencible.
Revista Talentos
Sin evitar que alguien reclame tu mirada, es mi alma rebelde que la proclama mía, porque estremece mis mareas y enciende mis arenas, es miel prohibida, con color a origen y a destino que anestesia mis nostalgias.
En el reflejo de esas dos gotitas de cielo, me has vuelto invencible.
En el reflejo de esas dos gotitas de cielo, me has vuelto invencible.
