Magazine

Hare Krishna y cosas que sólo pasan en India

Publicado el 06 septiembre 2012 por Gialuxa @viajerasoy

Hare Krishna y cosas que sólo pasan en India

Esta festividad, fue y será uno de esos días que jamás en mi vida olvidaré, y no solamente por lo hermosa de esta celebración, sino porque en el transcurso de la noche se convirtió en una de esas experiencias dementes.

Janmashtami o Krishnashtami es en pocas palabras una fiesta del hinduismo, en donde se celebra el nacimiento de Krishna, un avatar azul encarnación del dios Visnú (creador, preservador y destructor del universo).Para los cristianos esta fecha vendría siendo parecida a la navidad, con la celebración del nacimiento de Jesús. Para los hindúes en cambio, se celebra entre agosto o septiembre, dependiendo del calendario lunar.

Para festejar se adornan las calles y templos con luces, y se espera la llegada de los fieles. Algunos vestidos con brillantes y coloridos trajes, y también simpáticos bebes disfrazados de Krishna, llegan a recitar durante el transcurso del día y noche el Mantra dedicado al señor, que tiene por objetivo fijar la mente, darle paz, y enviar ondas de armonía.

Emocionadas por la celebración con mis compañeras provenientes de todos los rincones del mundo nos dirigimos al templo ISKCON, ubicado en la ciudad de Nueva Delhi. Una vez allí, nos unimos a la multitud, teñimos nuestra frente de rojo, dejamos nuestros zapatos, y claro también hicimos una fila interminable para poder ingresar.

El escenario al interior era realmente hermoso, parecía un cuento de las mil y una noche con cascadas, luces, flores, aromas, canciones y todos cantando al ritmo del mantra “jare krishná, jare krishná, krishná krishná, jare jare, jare rama, jare rama, rama rama, jare jare”. (que en español sería “oh energía del Señor, oh Señor, por favor ocúpeme en su servicio amoroso”).

Hasta ahí todo perfecto, pero faltaba algo más, estábamos en el recinto, pero el lugar de los hechos, donde estaban todos cantando y saltando, ¡ahí había que ingresar!, y casi como estampillas pegadas a la puerta esperamos impacientemente nuestro turno.

A través de pantallas de televisión podíamos ver lo bien que la estaban pasando dentro los hindúes, recitando, cantando y saltando de forma desenfrenada. Algunas estaban asustadas, eramos las únicas extranjeras, y además se suponía que teníamos prohibido por nuestro instituto ir a este tipo de lugares a celebrar, pero como eramos rebeldes sin causa ahí estábamos metidas.

Sin decir ábrete sésamo!, las puertas finalmente se separaron de par en par, y entramos como pudimos a empujones y guiadas más que nada por la corriente que nos llevaba. La gran cantidad de gente en un espacio mínimo impedían la entrada de oxígeno, era un momento para estar preocupada, sobretodo sabiendo que el canturreo y la exaltación ya iban a comenzar.

A pocos segundos, advertidas por el sonido de campanas, cuando ya sabíamos que todo se venía, doy vuelta mi rostro y me doy cuenta que una de ellas se desmayó. Casualidades de la vida que fue justo en el momento que nos estaban filmando (por lo que todos en el templo se enteraron), y absolutamente nadie nos ayudó.

La arrastramos como pudimos cuadras enteras, le dabamos agua, le echábamos aire, la sentábamos, hasta que llegamos a un lugar donde un hombre se apiado de nosotras, y dijo tener la solución para ayudarla. El salvaje tomó una botella de agua, la vació en sus manos y empezó a tirársela cual si fueran piedras en el rostro.

Nosotras nos mirábamos impactadas, y con una sonrisa culpable también, porque ella finalmente despertó gracias a este personaje que sonreía orgulloso de su hazaña, esperando casi un premio de recompensa.

De vuelta al hotel, nos tocó un chofer que estaba completamente loco, quien no encontró mejor momento para lucir sus dotes mostrándonos que el podía conducir sin tocar el manubrio, griteríos iban y venían. Al fin llegamos sanas y salvas, y lo primero que dijimos fue “thank you God, thank you Krishna”, estabamos en casa, ya nada nos podía pasar.

La amiga proveniente de Uzbekistán se mejoró, y por ahí nos enteramos que para donde iba se desmayaba. Fue lejos la noche más emocionante de India, y por supuesto cada vez que escucho el Mantra no puedo dejar de sonreir.

Hare Krishna y cosas que sólo pasan en India


Volver a la Portada de Logo Paperblog