Revista Ilustración

¡Hasta las narices!

Publicado el 21 febrero 2020 por Lasuelta

Empiezo a estar hasta las narices de esa gente que está, pero no.

Que dice ser. Pero no es.

Seré todo lo clarita que me permite este blog:

Estoy hasta el moño de gente casada que reniega de su estado

Que se queja de su pareja, que dice estar pero no quiere estar.

¡Pues vete!

Vaya por delante que puedo entender ciertas dificultades.

Impedimentos familiares y trabas económicas. La vida no es fácil.

Pero no me refiero a estos casos.

Me refiero a los que no hacen ni un paso, no hablan las cosas por su nombre, se quejan de todo, pero ahí siguen.

Estoy hasta los cojones de la gente casada que critica y hasta menosprecia a su pareja pero ni el gesto de largarse.

Tío, si estás en pareja es porque quieres o quisiste, porque te atraparon o mejor aún te enamoraron. Pero eres libre de largarte, por las buenas o por las malas.

Eres libre de decir no quiero más esto.

¡Eres libre!

Pero eres un cobarde.

Con todas y cada una de las letras.

Prefieres mantener el techo a medias y salir al bar a fanfarronear de lo que serías pero no eres.

O de lo que dices ser pero no demuestras.

Porque no te atreves a enfrentarte a ti mismo, a lo que verdaderamente eres, qué es lo que realmente tienes...

Para eso hay que ser valiente y tú ese término ni lo conoces.

Has de asumir de una vez que la vida está formada de etapas, que la gente libre es la que se atreve a saltar de una a otra, que hay que ser gallardo para mantener el frente, de luchar por lo que quiere, pero si no funciona o no te llena, nadie te ata más que tú cobardía.

Que si estás en pareja es porque te llena, te gusta su sonrisa, te sacan de quicio sus pedos en el sofá, calmas sus insomnios o luchas por sus sueños.

Pero no se está en pareja para decirle al o a la de enfrente,

"si quieres llévatelo"

"Estoy [email protected] de el/ella"

"¡Qué cansino!"

"¡Que palo llegar a casa!"

O lo peor de todo

"Es lo que hay"

Esta frase deberían borrarla de todas las mentes alegres y libres

¡Por Dios!

Porque al final de tus cuentas esa persona se merece un respeto.

Por los buenos momentos. Por los besos. Por los hijos. Por algún día haberte hecho sonreír.

O por simple respeto.

Y también es respetar usar la honestidad para decir: ya no me llenas.

Pero en vez de eso usas la boca para quejarte y la silla para quedarte.

Por miedo.

Por incertidumbre

Porque en realidad no sabes quién eres.

Vete.

No esperes.

Descubre.

O acepta, asume y respeta.

Y... relájate.

Sencillo.

No para pequeños.

Harta

La suelta


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