Herculiana

Publicado el 25 febrero 2026 por Retolicasdelvallico @retolicas

Tuvo apenas más suerte que su madre, que no soportó el parto. Ahora, con un cuerpo de señora, malvestida de niña. Con una cabeza de niña, malvestida de señora, camina descalza su inocencia por la estancia de Tuichi.

Desde que Don Ernesto falleció, ya casi nadie pasa por acá. El señorito Carlos no es tan pródigo en visitas ni en dádivas como lo fue su padre. Siente una mezcla desigual de asco y pena por la cretina a la que, las malas lenguas del pueblo, llaman su hermanastra.

Con sinceridad desdentada, ella le sonríe cuando, una vez al año, recibe su paga y regalo de cumpleaños: las sobras del tapeque del señorito, una caja de galletas de kilo y la ropa que ya no le cabía en la cómoda a la señorita Anita.