Revista Talentos
Eran idénticas nuestras facciones taciturnas, nuestro carácter sombrío y hasta los pensamientos que compartíamos arrebujadas en la misma cama. Por eso pregunto, desesperada, si fue ella o fui yo la que falleció mientras dormíamos. Porque ni mamá puede distinguir ahora a la gemela fantasma de la que aún sigue viva.
