Hoy muchas personas sentirán esa mezcla especial a la que aludía en el párrafo anterior pensando en su futuro, en el de sus hijos, que podrá transcurrir con normalidad en su ciudad, en su comunidad, sin ver como hombres extraños acompañan a su familia privando de intimidad cada movimiento, cada gesto.
Hoy es un día especial, pero sin olvidar que aún queda mucho camino por delante donde habrá que cerrar heridas, mostrar perdón y transigencia para superar un pasado negro lleno de miedo donde nada era lo que parecía.
Hoy miles de personas deberán mirar al futuro sin perder su memoria para que no se repita la historia y quizás entonces, en el resto del país, la gente se dé cuenta que sí, que para vivir el futuro hay que ser consciente del presente y superar el pasado cerrando todas las heridas sin miedo, enfrentándose a los hechos sin buscar culpables, más sin olvidar el por qué y el cómo pudimos llegar a luchar entre nosotros.
No olvidemos que en cada lucha hay víctimas y culpables, y luchemos por erradicar la violencia en los actos y palabras, comenzando por los políticos y terminando por cada uno de nosotros, ciudadanos corrientes de a pie.