Infinito

Publicado el 03 febrero 2013 por Desmadreando @desmadreando

Decimos lo que decimos 
para que la muerte no tenga
la última palabra. 

¿Pero tendrá la muerte
el último silencio? 

Hay que decir también el silencio. 

Roberto Juarroz

                       Un lugar en San Sebastián mi Aitona, mi padre y mi Amona

Y hoy abrí al azar el libro que mi madre encuadernó de los e-mails que mantenía con mi padre. Ya son cinco años de su muerte y sus palabras aún me suenan como si fuese esa universitaria en busca de consejos:

“Siempre cuando el ser humano llega a alcanzar alguna de las metas que se propone surgen una serie de sentimientos encontrados entre alegría y tristeza.

Algo muy parecido pasa al viajar: cuando empacas estás lleno de emoción para salir y al regresar a casa la sensación es de pesadumbre por traer el equipaje lleno de cosas nuevas.

Cuando alcanzas la meta, la felicidad es instantánea. Es una forma de nacer. Y en cuanto estás del otro lado de la meta te entristeces, te llenas de nostalgia. Es una forma de morir. Como consecuencia de esto es muy importante que si no lo has hecho lo hagas: lo que te llena de felicidad…de sentimientos nuevos, es el recorrer el camino para llegar a la meta”

¡Y que razón tenías papá!

He dicho todas las palabras contigo para que la muerte no tuviera la última palabra y sin embargo se llevó tu voz dejándome tú último silencio.

Hoy tu nieta dijo por primera vez su nombre, tú nombre.

Un bonito tributo en este día.

Un beso hasta donde estés. Infinito.