Intercambiaron miradas, aunque ambos habrían querido que fueran caricias; intercambiaron sonrisas, a pesar de haber podido intercambiar la espuma de las olas de un mar de besos; intercambiaron silencio, en lugar de entregarse mutuamente todas las palabras del lenguaje. Intercambiaron distancias, en vez de las cercanías que el amor precisa.