Revista Talentos

Invisible

Publicado el 15 diciembre 2016 por 50palabras @50palabras_
Las plantas no florecían, los perros dejaron de ladrar. Nadie la echó de menos, ni el banco; la soledad pagaba bien las facturas. Solo la avaricia necesitó su casa y forzó la cerradura. Allí estaba ella, en su sillón, esperando que alguien llamase a su puerta desde hacía dos años.
Escrito por Javier Puchades - Twitter

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