Italia siempre espera...

Publicado el 27 septiembre 2011 por Yopo
Hace diez años viví mi primer gran viaje, ese que te marca de por vida, ese que te cambia para bien o para mal, ese que nunca olvidas por ser tremendamente especial, y en mi caso, fue el que sembró la semilla de mi deseo de viajar por Europa y conocer al máximo este viejo y bello continente que nos vió nacer.
Fue el típico viaje de fin de bachillerato, y que constituyó muy seguramente una de las mejores épocas de mi vida. Ese viaje fue a Italia, durante 10 intensos días, descubriendo la independencia y libertad, con apenas 17 años y la mejor de las compañías. Recorrimos miles de kilómetros en un autobús de dos pisos en el que era imposible dormir, con noches interminables pero días divertídisimos, pasando primero por la costa azul de Francia, por Niza y Mónaco. Después, ya en Italia, pudimos descubrir el país de norte a sur, conociendo las ciudades más señaladas, como Roma, Florencia, Venecia o Pisa, y otras menos nombradas pero encantadoras, como Verona o Siena.
Pues bien, diez años después vuelvo a Italia para acabar de conocer este país tan cautivador. Un lugar que a mi siempre me recuerda mucho a España, en el ambiente, la gente y la forma de vida. Así que en apenas veinte días vuelo a Milán con la intención de empaparme de Italia tanto o más que la otra vez. Y desde Milán podré descubrir todo el norte del país: Turín, Génova, Bolonia, el lago di Como, Pavia y por supuesto repetir Venecia, una ciudad que merece una segunda oportunidad.
Italia siempre espera. Es de esos lugares a los que sabes que vas a volver, y al que volveré. En aquel viaje de hace años me encandilaron sobremanera Florencia y Roma. Quizás por ello Venecia fue una pequeña decepción. Estuvo bien, es una ciudad mágica, pero me dejó un sabor de boca agridulce. Por eso, en este nuevo viaje es el único destino que voy a repetir, porque en el fondo era la ciudad que más ganas tenía de redescubrir, de ver con otros ojos. Y espero que así sea esta vez.
Seguramente este será mi último gran viaje del año. Una especie de autoregalo antes de comenzar una nueva vida que al principio se presenta repleta de incertidumbres. Tras los fríos de Suecia y Finlandia, y después de enamorarme de París, la cálida y deliciosa Italia me espera. Como siempre, a mi regreso, aquí os lo contaré.