
Es curioso de lo que se entera uno cuando salta el escándalo. A los feligreses de la Iglesia de San Carlos Borromeo de Warr Acres en Ohio (Estados Unidos), no les ha gustado nada este crucifijo. Les horroriza tanto que muchos se han ido a otra parroquia por este asunto. En Italia, en cambio, conviven con uno prácticamente igual desde el siglo XII. La polémica surge porque lo que dicen que es el abdomen de Jesucristo parece un pene (sinceramente, a mi me parece más lo segundo). Algunos podrían aprovechar el debate surgido para replantearse el tema del celibato dentro de la Iglesia. Porque lo de "creced y multiplicaos" o "amaros los unos a los otros como yo os he amado" me pega más con un Cristo humano que con un hijo de Dios absolutamente divino.
