—Diana, Pepo, claro que seguís siendo una familia. Yo también lo viví de niño. ¡Ahora tendréis dos casas! Habrá cambios pero, para vuestros papás, siempre seréis lo más importante, ya lo veréis. Sois estupendos. Vais a ser muy felices. Os quiero mucho, muñequitos.
Allí, mis alumnos, entristecidos, esperaban mi respuesta:
—Diana, Pepo, claro que seguís siendo una familia. Yo también lo viví de niño. ¡Ahora tendréis dos casas! Habrá cambios pero, para vuestros papás, siempre seréis lo más importante, ya lo veréis. Sois estupendos. Vais a ser muy felices. Os quiero mucho, muñequitos.
—Diana, Pepo, claro que seguís siendo una familia. Yo también lo viví de niño. ¡Ahora tendréis dos casas! Habrá cambios pero, para vuestros papás, siempre seréis lo más importante, ya lo veréis. Sois estupendos. Vais a ser muy felices. Os quiero mucho, muñequitos.