Hace unas semanas nos llegaron unos globos alien, de látex perlado con caras de extraterrestres. Nos encantan no sólo por sus tonos claritos y elegantes, sino también porque la amenaza que transmiten esos ojos alargados y todopoderosos se compensa con una sonrisa simpática y un poco tímida.

El otro día su líder nos pidió que le hicieramos un traje espacial, para que pudiera explorar un poco esta tierra desconocida.

Pero como no le pusimos brazos a su traje, no pudo abrir la puerta del almacén. Y cuando vio que queríamos utilizarle para un centro de mesa, volvió corriendo a su nave espacial. Parece que la próxima vez volverá acompañado.
(En el blogglobos os explicamos cómo hacer esta criatura, por si también os visitan…).
