Revista Talentos
En el puño cerrado, su ilusión, derramada entre los dedos de pura rabia contenida. Ni aquella sonrisa calmó un ápice del dolor que le arrancaba las ganas de vivir. Sudorosa y pálida, se desplomó en el charco de mil lágrimas. Cubierta de abrazos imaginarios, soltó el aliento helado al ayer.
