Revista Talentos
Cuando el teléfono sonó por tercera vez, abrió los ojos. Fastidiado, respondió. La voz era espesa... Y entonces se decidió. Se preparó lo mejor que pudo y salió sigilosamente, caminando sobre sus miedos, que ya eran muchos y, para siempre, envolvió sus recuerdos, como único equipaje para lo que vendría.
