La maldición del comercial

Publicado el 21 abril 2026 por Kanguro19

En toda esta búsqueda de propósito personal se esconde, lamentablemente, la necesidad de éxito. Sin entrar en discusiones filosóficas y, hasta, teológicas, sobre lo que el éxito es o no. Percibo de la realidad algo que realmente me incomoda: el éxito les corresponde a quienes saben vender.

Me encantaría escribir una buena puteada porque me reconozco un pésimo vendedor, un terrible comercial. Aún aquellos que no tienen un fin comercial en la vida, sino que tienen un propósito trascendental o un objetivo sin fines de lucro, aún aquellos que son científicos amantes de las ciencias, matemáticos o físicos, filósofos o historiadores exitosos son buenos vendiéndose. Aún aquellos que parecen ser impopulares, para nada sociables, irritables, alienados, son vendedores geniales.

Aquí, nuevamente, el deseo de maldecir por ser muy bueno en tantas cosas que resultan inútiles por no tener la capacidad de vender. Vender un producto, un servicio o una idea. No puedo vender ni una botella de agua en el desierto del Sahara. No puedo, como lo hacen en la película “El Lobo de Wall Street”, crear esa necesidad que hace posible colocar lo que sea. La lapicera, en este caso, la presto y no la recupero, me la roban.

Ahora, analizo un poco, tampoco es tan así ¿No?, es decir, no todo se reduce a una venta sino, mas bien, a un posicionar. Tal vez no sea la culpa, cien por ciento, del comercial. ¡NOOOO! También es la culpa del comunicador. Para posicionar hay que comunicar y por lo visto tampoco se hacerlo. En fin, ni vendedor ni comunicador. Un recipiente con un montón de experiencia, conocimiento, arrumbado en una esquina, probablemente tenga más salida que yo.

Aunque, tal vez no soy inútil… tal vez soy invisible…