La navidad de Nandi

Publicado el 30 diciembre 2012 por Laguarida

Os dejo con el pequeño granuja de Nandi que cerrará el año en La Guarida.Un fuerte abrazo y
¡Feliz 2013!
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LA NAVIDAD DENANDI
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-Vamos, Nandi, ¿qué haces junto a ese buzón? Tu padre nos está esperando en el coche.-Estoy echando la carta de los Reyes Magos y la carta de Papá Noel.-¡Anda, qué espabilado! Está muy feo que pidas tantas cosas sin pensar en otros niños. Además, ya te he dicho que aquí sólo vienen los Reyes Magos. Papá Noel lleva regalos a los niños de otros países. Lo hace el día de Navidad y eso fue ayer. Así que no te va a servir de nada. ¡Venga, date prisa, que nos vamos al pueblo!-Ya voy... Jo, qué risa, vaya sorpresa se van a llevar mis padres cuando vean los regalos de Papá Noel y de los Reyes Magos.-¿Qué andas murmurando, Nandi?-Nada, mamá, nada.
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-¡Alto, alto, Rudolph, tenemos una carta de España! A ver… Oh, no tengo ningún animal de estos que pide, pero es tan gracioso el chiquillo que le dejaremos alguna regalito. ¡Rudolph, hay que dar la vuelta! No me mires así, ya sé que son horas extras y que nos queda fuera de nuestra zona pero, ¿qué quieres?, el muchacho ha puesto tanto entusiasmo en sus palabras… Hablaremos con el sindicato para que os de un merecido aumento. ¡Adelante, Vixen! ¡Corre, Prancer! ¡Vuela, Donner! ¡Oh, venga, alegría, queridos amigos! ¡Guíanos, Rudolph, nos vamos a España!
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-¿Ya estamos todos listos, Melchor?-Voy a ver. Hm… Falta el paje nuevo. ¡Juan, date prisa, que tenemos que partir!-¡Ya voy, jefe!-Pero hombre, ¿dónde te crees que estás? Debes llamarme Majestad, ¿de acuerdo?-Sí, Majestad. Eh… ¿en qué camello va esto?-Pero, Juan, ¿cómo se te ocurre meter a Roque en una bolsa del supermercado?-Es que se comía el papel de regalo. Si quiere lo saco de ahí y… ¡Ay, coño, me mordió! Será cabrón el demonio este…-¿Cómo se te ocurre? ¡Aquí no decimos palabrotas! ¡Y ese demonio se llama Roque! ¿Está claro, Juan?-Sí, muy claro, jefe… -¡Di MAJESTAD, PUÑETAS!-Sí, sí, Majestad. Perdone, jefe.
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-…el jamón, unos cojines, y una silla para que descansen mientras me duermo…-¿Nandi? ¿Nandi, qué haces metiendo la cabeza por la chimenea?-Nada, nada…-Anda, ven. Mira quién ha venido. Es mi prima Alfonsa. Vamos, Nandi, dale un beso a la prima Alfonsa.-Me los he dejado en casa…-¡Uy, qué niño tan gracioso! Deja al muchacho, Pilar, ya me dará el beso otro día, ahora tengo que irme. ¡Adiós, prima! ¡Adiós, Nandi!-Adiós… ¿Te parece bonito no besar a la prima Alfonsa?-Es que tiene bigote…-Pero, ¿qué….? Te doy así…-¡Ay!-¡Hala, qué buen mamporro te has llevado, chaval!-Ah, hola, tío Ramiro. Es que este niño es tan difícil...-¿Difícil?, bobadas. Los padres de ahora no sabéis lidiar con los chiquillos. Verás. Eh, Nandi, ¿me ayudas a ordeñar a las vacas?-¡SÍ!-¿Lo ves, sobrina? Bueno, Nandi, vamos al establo.-Está bien, hijo, anda, ve con el tío Ramiro. Pero solo un ratito, ¿eh?-Vale, gracias, mamá… ¡VAMOS, TÍO RAMIRO, VAMOS!
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-Cómete esto, Margarita, verás que rico está. Qué contento se va a poner el tío Ramiro cuando te ordeñe y vea que te sale batido de chocolate.-¡Nandi, por fin te encontré! Te dije un ratito y llevas todas las vacaciones metido en el establo. Vamos, a cenar. Esta noche debes acostarte pronto o no vendrán los Reyes Magos.-Jo, mamá…
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-¿Pero quién narices ha metido todo esto en la chimenea? ¡Me cago en los casquetes polares! ¡Ay, me estoy clavando la pata del jamón en las costillas! ¡Oh, no, ahora el saco se ha quedado enganchado! Y no puedo sacar la pierna, la tengo enredada con… con… ¿con el cable de un ventilador?-“En la granja de Pepito, ia, ia, ooo…”-Y ahora se pone a sonar el Granjero Musical. ¿Será posible…? ¡Rudolph, Rudolph!
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-Bueno, se acabó la cena. Y me parece que ya les oigo... ¡Leches, qué me ha parecido oír algo de verdad!, ¿en la chimenea? Qué raro… En fin, ¡vamos, Nandi, corre, a la cama!-Pero, mamá, dijiste que harías un postre especial…-Sí, sí, pero no sé dónde narices están la crema, la miel y el bote de cacao puro que había comprado y... ¿tú no sabrás…?-¡Oh, déjame ahora, mamá, que me tengo que acostar pronto!-¿Eh?, sí, sí, claro, Nandi. Hasta mañana, hij…-¡Hola, perdonad, tengo que llamar por teléfono al veterinario!-¡Hola, tío Ramiro! ¿Qué sucede?-No lo sé, es Margarita, no se tiene en pie, está echando espuma y no deja de bufar. ¡Oh, Dios mío!
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-¿Por qué no avanzamos?-Hay un tipo vestido de rojo ahí abajo, y parece que está atascado.-¡Eh, no empujen! ¿Quién...? Uf, los que faltaban.-“Con el pato, ¡cuac!, pato, ¡cuac!, pato, pato, pato…”.-¿Pero tú qué haces aquí? Esta no es tu zona y, además, hoy no es tu día.-Y vosotros, ¿desde cuándo entráis por la chimenea? Vamos, no me fastidies. ¿Y tenéis que venir los tres? Al menos podríais dejar fuera los camellos.-Tienen que beber del agua de los cubos que dejan los niños.-Pues se quedarán sin beber porque estamos atorados.-Si es que estás demasiado gordo…-Sin ofender... ¡Joder, el puto camello, que peste!-Eh, no digas palabrotas, ¿acaso tus renos nunca se alivian?-Sí, pero no en la cara de nadie, mendrugo.-¡Bueno, bueno, haya paz! Vamos a dejar los regalos como sea y luego nos largarnos de aquí. ¡Juan, trae la bolsa del supermercado!-¡Voy, jefe!-¿Ahora traéis los regalos en bolsas del supermercado? Qué cutres…-No te pases de listo. ¿Dónde se habrá metido…? ¡Juan, baja aquí!, ¿a qué esperas?-Prefiero no meterme en la chimenea, jefe. Mejor lo lanzo. ¡Allá va, jefe!-¡Pero no lo tires así, inconsciente, que se cabrea!-“Con la oveja, ¡beee!, oveja, ¡beee!, oveja, oveja, oveja…”.-¡Grrrr!-¡Ay, como muerde este bicho! ¡Mi pie!-No es un bicho, se llama Roque. Y es un ángel de Tasmania.-¡Grrrr!-¿Ángel? Idiotas, ¿os creéis todo lo que los niños ponen en sus cartas? ¡Ay, mi oreja!-¡Grrrr!-¡Mi, mi, mi… eso!-¡Callad, parece que llega alguien!-Somos personajes de ficción, no pueden oírnos…
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-Vamos, tío Ramiro, cálmate, sólo era una vaca. Anda, siéntate. -Ay, ay, ay…-Te serviré una copita y encenderemos el fuego.-Ay, ay, ay…
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-¡Clin, clin! ¡Clin, clin! ¡Clin, clin! ¡Clin, clin!-Eh, eso que suena es mi trineo. ¡Me cago en…! ¡Rudolph, Rudolph, reno cabrón, no te vayas!-¡Grrr!-¡Ay, mi nariz!-¡Están encendiendo un fuego!-¡Joder, que asco, tapadle el culo a ese camello!-“Con el perro, ¡guau!, perro, ¡guau!, perro, perro, perro…”.-¡Juan, Juan, trata de sacarnos de aquí!-¡Buaj!, no sabe uno por donde agarrar sin ponerse perdido… ¡Uf, están todos muy atascados, jefe!-¡MAJESTAD!-¡Grrr!-¡Ay, mi ojo!-“…de Pepito, ia, ia, ooo…”-¡Cielos, ya llegan las llamas!-¡Juan, Juan, pide ayuda!-¿A quién coño le voy a pedir ayuda, jefe? Nadie me creería.-¡Juan, te he dicho que me llames Majestad, y que no digas palabrotas! ¡Y no huyas, DESGRACIADO! ¡JUAN, JUAN!-¡RUDOLPH! ¡RUDOLPH!-¡GRRR! ¡GRRR!-“Con la vaca, ¡muuu!, vaca, ¡muuu!, va, vaa, vaaaa, ¡clong!”.
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FIN (el de Roque, ángel o demonio, por inhalación de humo o puede que por el empacho de comer tanta carne de personaje de ficción; el de Papá Noel, por la incompatibilidad de su ropaje con las altas temperaturas; el de los jefes del último trabajo de Juan, y que ahora son negros los tres, por lo mismo; el de los camellos, o más bien dromedarios, por su incontinencia atroz; el del Granjero Musical por agotamiento de la batería; el de la vaca Margarita, por sobredosis de azucar, atrapada en un incesante bucle, al mamar de su propia ubre una y otra vez el dulce elixir de cacao; y el del tío Ramiro por no soportar la pérdida de aquella que fuera algo más que su vaca).
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-¡Ring, ring!-¿Dígame? Sí, sí, Dez Moroz al aparato. ¿Cómo dice? ¡No es posible! ¿Qué? ¿Yo solo? ¿A los niños de todo el mundo? Pero yo solamente atiendo las peticiones de Rusia y... ¿A partir del año que viene? Claro, claro, me hago cargo… Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo. Está bien, de acuerdo, si no hay más remedio…