Cuando ya han secuestrado el pensamiento, las páginas de los libros cerrados sangran su tinta.
Un caballo de metal se ha infiltrado en cada casa. Destila un óxido hipnótico que adormece la antorcha de la razón. Los guerreros de su vientre suministran edulcoradas píldoras de estulticia, dosis concentradas de humo.
Cuando ya han secuestrado el pensamiento, las páginas de los libros cerrados sangran su tinta.
Cuando ya han secuestrado el pensamiento, las páginas de los libros cerrados sangran su tinta.