—¡Señor! ¿Por qué me has abandonado?
Revista Talentos
Despertó tras un sueño inquieto con la boca seca. Desorientado, avanzó torpemente a través del pasillo camino del cuarto de baño. El espejo le devolvió la imagen de un Ecce Homo envejecido, humillado y vencido mientras María Magdalena roncaba brutalmente en la alcoba. Suplicó:
—¡Señor! ¿Por qué me has abandonado?
—¡Señor! ¿Por qué me has abandonado?
