Este curioso aparato no es mas que una máquina expendedora, y ¿que era lo que expendía? ¡Agua bendita!. El devoto fiel se acercaba al aparto y depositaba una moneda de dos dracmas en la ranura (A), ésta caía sobre la plataforma (R) y por su propio peso la hacia bajar, subiendo el cable (P) que destapaba el tapón (parece que G), así caía el agua en el vaso del creyente (por M). Conforme se iba inclinado la plataforma (R) la moneda resbalaba, hasta caer en el fondo, con lo que la plataforma volvía a su sitio y empujaba el cable (P) que volvía a cerrar el tapón. ¡Es tan ingeniosamente sencillo que resulta bello! Hasta 1883 no se volvió a ver una máquina expendedora que funcionase y fuese económicamente viable. Fue en Londres y vendía tarjetas postales. Cuando tengáis una urgencia, ya sea alimenticia, beberdicia, nicotinesca , o ... de otro tipo, espero que os acordéis de este genio que hace ya veinte siglos puso los cimientos para esa máquina que, previo pago de unas monedas, os va a sacar del apuro.
