Revista Talentos
Invitaba al teatro, planificaba los fines de semana, organizaba fiestas, mezclaba grupos de amigos, ayudaba a encontrar trabajo... Hasta que un día se cansó de tirar del carro. Esperó un fin de semana, otro, otro y otro y nunca sonó el teléfono. Solo quedó una amistad, que le pidió dinero.
