Tengo un extractor de leche eléctrico, doble, marca Evenflo. Es de mi hermana y me hace gracia no saber cuántas idas y venidas podrá llegar a tener la maquinita en la familia. Hace poquitos años no teníamos bebés...
El día que empecé a usarlo fue de lo más frustrante. Tardé horas intentando ensamblar las partes, y no lo logré; fui rescatada. Las dos primeras veces que "me conecté", salió solo un poquitito de leche. Hasta la tercera vez obtuve la cantidad que se me indicó como necesaria, y feliz, se la di a mi niña que succionó su jeringa hasta que ya no quiso... y seguí dándole... y lo echó todo... su papá dice que "no todo", pero a mí me parece que "casi todo".
Ayer, ya amiga del extractor, y habiendo entendido que la niña no comerá cuando dé señas de que ya no va a comer, el problema fue el momento de la extracción. Tuve la ocurrencia de lavar el baño en la única siesta diurna decente de B, y de ahí en fuera, no encontré el modo de atenderla a ella y sacarme leche al mismo tiempo; lo intenté en una de sus tomas, y como recurso de emergencia está bien, pero es complicado tener una mano sosteniendo a la niña, y otra sosteniendo el recipiente de la leche extraída.
Este es el tercer día, y la tercera es la vencida. Su relactador llegará mañana y la parte de "darle" será más fácil. Hoy tengo galletas con chispas de chocolate y tal vez eso haga que la parte de encontrar el momento para "sacarme" sea menos difícil. A eso voy ahora.
Silvia Parque
