Ojos brillantes, el recuerdo de los ausentes apretando el estómago. La auxiliar detiene la cuchara y le sonríe. Ana es una de las doce ancianas de aquella residencia que nunca recibe visitas.
Revista Talentos
Una, dos, tres... El cuenco va quedando vacío a un ritmo constante. La cadencia inconfundible del sonido metálico.
Ojos brillantes, el recuerdo de los ausentes apretando el estómago. La auxiliar detiene la cuchara y le sonríe. Ana es una de las doce ancianas de aquella residencia que nunca recibe visitas.
Ojos brillantes, el recuerdo de los ausentes apretando el estómago. La auxiliar detiene la cuchara y le sonríe. Ana es una de las doce ancianas de aquella residencia que nunca recibe visitas.
