Revista Talentos
La llegada del Barón a nuestro pueblito insuflaba vida y alegría a sus habitantes. Los niños se agolpaban a su alrededor para escuchar sus adivinanzas, nuestras hijas se deleitaban con sus poemas y nuestras mujeres disfrutaban con sus historias anecdóticas; mientras nosotros esperábamos la noche para oír sus chistes escabrosos.
