Aun así, con noche, las hojas seguían de fiesta.
Revista Talentos
Era tarde de ventanas claras, aunque el sol dejaba un pequeño calor, empezaba el frío a correr sobre los silencios. La soledad venía acuchillando todo para quedarse dueña de las almas. El pensamiento lloraba en algunos pechos dejando nervios de domingo.
Aun así, con noche, las hojas seguían de fiesta.
Aun así, con noche, las hojas seguían de fiesta.
