Revista Literatura

Las pequeñas vidas

Publicado el 11 septiembre 2010 por Ninocactus

Papá solía morirse dos veces al día. La mayoría de las ocasiones pasaba por descuido o a causa de un acto reflejo completamente involuntario, como ocurrió con la mosca en la nuca. Otras fue algo inevitable: mamá tenía auténtica fobia a las arañas, y la abuela era alérgica a las abejas. Por suerte, luego todo cambió, y tras reencarnarse en gato, fue el consentido de la casa.

NiñoCactus


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