Pablo acudió, excitado, a su estudio para reflejar en un lienzo el que ya sería su nuevo mirar.
Cuando abrió la ventana, descubrió incrédulo cómo el mundo aparecía roto, hecho añicos. El sol se le presentaba fragmentado, cual vidriera catedralicia. A la luna, por la noche, le pasaba algo idéntico.
Pablo acudió, excitado, a su estudio para reflejar en un lienzo el que ya sería su nuevo mirar.
Pablo acudió, excitado, a su estudio para reflejar en un lienzo el que ya sería su nuevo mirar.