Revista Talentos

Las tres patas de la Gestalt, por Manu Medina

Publicado el 25 agosto 2021 por Manumedina

 Las tres patas de la Gestalt

Existen tres elementos que son importantes para la acción teatral desde el punto de vista de la Gestalt: la presencia, la conciencia y la responsabilidad, que también son abordados desde el teatro Brut. 

En nuestro caso y al trabajar con personas con discapacidad intelectual la conciencia pasa saber desde el punto de vista vivencial que es lo que le esta pasando al interprete, pero no en el mismo momento de la experiencia del ensayo, ya que la discapacidad intelectual carece precisamente de este elemento que nos ofrece el neo córtex. Es a posteriori y haciéndole preguntas cuando el alumno registra lo vivenciado, es decir la acción y la emoción que anteriormente quiso probar.

Yo no soy terapeuta Gestáltico, pero si he hecho terapia Gestáltica con, aunque esta relación que tengo con esta modalidad o forma terapéutica no tenga la formación pertinente, si me parece importante hacer una pequeña reseña sobre los beneficios de la Gestalt en el mundo del arte. Se de muy buena tinta que la Gestalt es una herramienta muy poderosa para la transformación personal del individuo a través del arte, a continuación os muestro lo que para  Mª Laura Fernández, Psicóloga. Terapeuta Gestalt, profesora y directora de Teatro, e Isabel Montero, trabajadora Social. Terapeuta Gestalt. Actriz y profesora de teatro, especializada en teatro y Gestalt conocen del poder de la Gestalt relacionado con el teatro. 

“Tres de los pilares fundamentales del trabajo sobre uno mismo que propone la Gestalt resultan de sumo valor en el trabajo teatral y viceversa, ya que actuar nos permite el acercamiento vivencial -más allá de la teoría y la práctica- a los aspectos que trabajamos:

Las tres patas de la Gestalt, por Manu Medina

La presencia: no hay modo que el teatro no sea presente. Inevitablemente nos sitúa en el aquí y el ahora tanto a las personas que actúan como a los espectadores. Lo que sea que ocurra y cómo ocurre, lo hace en este mismo instante. La improvisación teatral, que consiste en trazar unas líneas simples y claras de qué personajes intervienen, qué ocurre en la escena y cuál es el conflicto. No hay espacio para las complejas construcciones de la mente, debemos construir la propuesta al tiempo que la vivimos. No es suficiente con estar, en Gestalt y en teatro tenemos que ser aquí y ahora.

 

Consciencia: en el escenario es imprescindible ser pero de forma consciente. Para reaccionar de forma espontánea, es necesario darse cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor y en nuestro interior: cómo reacciona nuestro personaje a las acciones de los demás, al contexto, a lo que planea sobre la escena pero no se hace explícito… y poner la mirada consciente en el estado que nos sitúa la propia situación.  

 

Responsabilidad: lo que nos ocurre en el escenario y fuera de él, es nuestra responsabilidad. Lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos, lo hacemos en función de nuestra realidad interna y externa. 

 

El presente se manifiesta, en escena ocurre aquello que ocurre, pero qué hacemos con este presente, como lo encajamos, negamos, manipulamos… es nuestra responsabilidad.

 

La Gestalt y el teatro, también coinciden en observar al ser humano desde un enfoque holístico: cuerpo, mente, emoción y trascendencia. Que una ficción teatral resulte verdad depende de que el actor o la actriz viva la situación y para ello, la implicación de todo su ser es imprescindible, en el aquí y el ahora, dándose cuenta de lo que ocurre y cómo ocurre y responsabilizándose del papel que juega en todo ello. 

 

Actuar es como jugar y nos brinda una sensación doble de vida cuando salimos a escena con un personaje.”  

Tal vez una de las cosas donde coinciden el teatro y la Gestalt, los dos tratan de lo humano, de los conflictos, ¿de cómo me relaciono yo con migo mismo?, ¿de mis conflictos internos?, ¿de cómo se desarrollan mis conflictos con el otro o con el mundo?, ¿de que siento y de cómo lo siento?, permitirse un todo humano en la escena y esto, todo esto, se convierte en acción, y en el teatro la acción junto al  conflicto van de la mano. Es más sin la función biyectiva de teatro y conflicto, el teatro no seria teatro.


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