Revista Talentos
Estaba en la baranda, soñando que las maletas vengan repletas del mismo amor adolescente. Ella llegó, traía equipaje con mirada vacía. Sentí que ese amor nunca fue nuestro, solo mío. Que fui como madera amando al fuego, sabiendo que me quemaba. No me miró. Quedé con las cenizas al viento.
