- La escasa motivación de profesores y alumnos
- Los modelos que se ofrecen desde la sociedad y los medios de comunicación
- La falta de urbanidad (respeto, educación) de los alumnos y la pobre autoridad (impuesta, no ganada) de los profesores
- Exceso de asignaturas y contenidos, enseñados de la misma forma para todos los alumnos; en cambio falta de itinerarios prácticos y adaptados a las necesidades reales del alumnado.
- Metodología arcaica, pero que a la vez demoniza algunos de los pilares básicos del desarrollo intelectual, como son potenciar la memoria, el hábito de leer y escribir correctamente y la enseñanza y práctica sistemática de estrategias de estudio
- Jornadas eternas de los alumnos, alumnos que pasan las tardes solos, inmadurez al llegar al instituto...en fin, falta de adecuados modelos y rutinas familiares y sociales que acompañen al alumno en su evolución tanto académica como personal.
- Falta de recursos materiales y personales para atender la diversidad y la convivencia; respuestas inadaptadas a la realidad de los problemas que surgen.