
"Los tejados ignoran que existen las ciudades"
Micharmut
Paseo caviloso por estas azoteas: son mi hogar. Me asalta, a veces, el deseo de mirar ahí debajo y ver lo que sucede en esas calles. Vigilar a toda esa gente y ver qué hace, cómo son, adónde van.
Si es que queda alguien, todavía, ahí abajo.
Los que nos suicidamos arrojándonos desde los edificios, al vacío, estamos condenados a residir aquí, post-mortem: en un mundo de tejados continuos.
Paseo todo el día y, por la noche, sueño con traspasar esta cárcel de tejas, pizarras y uralitas.
E ir abajo.
Abajo otra vez. Por fin. Abajo.
