Acaba la noche y comienza la bravura a iluminar cada rincón, no hay besos oscuros ni caricias ocultas. Raquel revela todo. Los sueños están escapándose, son caricias de ventana, silencios de ayer, sábanas muertas. Ella creía en Edipo; su madre, en el suicidio. Entonces huyó con recuerdos de caricias muertas.