Revista Diario

Lucifer vino a tomar el té

Publicado el 15 junio 2019 por Vera López Muñoz @vlopmu

Existen senderos que llevan a caminos que jamás hubiéramos pensado que se encontraban, dentro de nuestras entrañas. Hay caminos que tiempo atrás jamás nos hubiéramos imaginado ser capaces de tomar al igual que puertas encajadas que no nos dejan regresar a tiempos imperfectos que podrías haberse convertido en futuros simples y se quedaron en meros condicionales.

Tomando decisiones, perdiéndote en los caminos es que siempre te encuentras con escoria. Gente que sobra, alimañas con complejo de inferioridad, escoria selecta que necesita alimentarse de los demás fundiendo a los de alrededor en la más profundas de las tiranías.  Esa clase de seres qué sino les sigues, si no abrazas su bandera intentan condenarte al fuego eterno olvidándose de que la naftalina nació para arder. Cayendo en la trampa de creerse señoras o señores del destino cuando en realidad, son una de las tantas marionetas del destino.

Caminar con piedras a veces hace que tengas que elegir rutas alternativas, escabrosas o más largas.  El hecho de no poder darle una patada a las piedras o demolerlas con una maza solo te recuerda que eres esclavo de la política de lo correcto pese a que a veces intentes relevarte, no puedes nada contracorriente pero si esperar a que se pase.

Las rutas alternativas implican transeúntes inesperados que alegran el alma pero también, tiempo en solitario para reflexionar y encontrarte a ti misma. Es, en una de esas rutas en las que Ella se encontró con alguien, Lucifer.

Ella tenía sed y él un líquido de dudosa procedencia espiritual que resultó ser té, empezaron a hablar. Disfrutó de la conversación y se acordó de sus anhelos más furtivos, sus instintos más oscuros que había dormido pero eran tan necesarios como las risas. Todo iba bien hasta que levantó la vista en aquel descompuesto lugar y en el espejo solo vio su reflejo. Había estado conversando con su diablo… Le había gustado.

¿Y si en vez de controlar su malignidad, reprimirla lo que debía hacer era dejarla respirar? ¿Si en vez de ser neutra era ambigua? ¿El mal formaba parte tanto de su ser como el bien?

Es así, a base de pequeños encontronazos en los caminos de la vida, que uno se reencuentra así mismo aunque claro nunca se debe de subestimar el poder de una buena cerveza.

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