Me quisiste hasta la muerte. Te quise hasta morirme de pena. La profunda herida nunca curará. Cierro los ojos y te veo observarme. Me besas: "¡Buenas noches!". Me levanto y me preparas el desayuno. Me deseas buen trabajo. Vuelvo a casa y lloro. Te has ido. Pero volverás en conciencia.