—¿Te parece divertido? Responde. ¿Te parece divertido? ¿Sí? ¿No? ¿Sí? ¿No?
Revista Talentos
Cuando terminé de deshojar la margarita, me agaché para tomar otra. Sin embargo, fue la margarita la que se las apañó para cogerme a mí. Mientras me arrancaba orejas, nariz, dedos, manos, pies, piernas, brazos, no paró de preguntarme:
—¿Te parece divertido? Responde. ¿Te parece divertido? ¿Sí? ¿No? ¿Sí? ¿No?
—¿Te parece divertido? Responde. ¿Te parece divertido? ¿Sí? ¿No? ¿Sí? ¿No?
