Mayoría absolutísima

Publicado el 21 noviembre 2011 por Elrenidero @davidpravia

Como era previsible, con las urnas abiertas y los votos bien contados, los sondeos no iban muy desencaminados y ya tenemos nuevo Gobierno. Como yo ya me he exculpado, no voy a darme golpes de pecho hoy ni lamentarme por un resultado que no por predecible hay que dejar de analizar, no tanto por la mayoría absoluta entrante, sino por la situación política que deja tras de sí, especialmente en el seno del PSOE.

Bofetadas por la izquierda

Si alguien perdió ayer fue el PSOE. Se empeñan muchos en decir en las redes sociales que perdimos todos pero no, quien perdió fue el PSOE que pasó de 169 diputados a 110, el peor resultado de su historia democrática que traducido a votos supone una pérdida de 4.315.455 apoyos. Los recortes sociales, el escore hacia la derecha y un alejamiento evidente de su propio electorado ha hecho que el PSOE pase de saborear las mieles de la era ZP con un PP descompuesto a estar recibiendo por diestra y siniestra la cura de humildad de que no se puede bailar con dos en el mismo baile y que si uno se escora a la derecha, a su izquierda no le suele gustar la prostitución de su voto y deja de votarlo.

Es evidente que los recortes seguirán, que un giro aún más a la derecha no será la solución, pero también es evidente que el electorado de izquierdas es considerablemente más crítico y no suele aceptar muy bien que con sus votos se hagan políticas de derechas. Sobre todo cuando se hacen sin explicación, sin debate previo y con una prepotencia y cinismo desmesurado.

Una reforma laboral que se ha demostrado ineficaz, impopular y, sobre todo, que nos perjudica a los trabajadores, que fue contestada con una huelga general no secundada por la mayoría de militantes del PSOE y en muchos casos incluso atacada ayudó a catalizar un descontento en el seno de la izquierda social hacia el PSOE. Los recortes en sueldos públicos, la congelación de pensiones, las subidas de tasas en las universidades, una hipócrita y sumisa política exterior más predispuesta al belicismo que al apoyo de los oprimidos y una desesperante actitud del Gobierno entre ceguera y cínica de negación de la situación, ayudaron a seguir calando en el malestar. Quizá la actitud del propio PSOE a propuestas que ahondaban en la regeneración democrática y en un mayor control ciudadano que ya existían pero que recobraron fuerza gracias al movimiento #15m también ayudó. El oponerse reiteradamente a la dación en pago que pondría fin al drama de miles de familias, la reforma pactada con PP y CIU de una reforma electoral que blindaba el bipartidismo [1][2] y que prioriza la supuesta estabilidad frente a la pluralidad y, finalmente, una reforma express de la sacrosanta Constitución Española pactada por PP y PSOE que blindaba la contención de déficit público y daba cobertura legal a los futuros recortes, fueron la gota que colmó el vaso y la paciencia de la izquierda.

¿Quién se iba a creer que un ex-Ministro que secundó todas esas medidas y rodeado de la misma gente que participó de las mismas podría hacer creer al electorado que se presentaba un nuevo proyecto desde el PSOE? Nadie y ayer se evidenció en las urnas. Zapatero consiguió pasar fugazmente del “no nos falles” al “no nos folles” porque, si bien en 2004 accedió al poder con el aval de muchísimos jóvenes, ahora somos precisamente los jóvenes lo más perjudicados por sus políticas neoliberales. Decía hace un par de meses Santesmases, ex-diputado del PSOE por Izquierda Socialista, que en el Comité Federal del PSOE nadie ponía en duda la premisa de Zapatero de que en materia económica PSOE y PP debían tener un programa similar y que sólo algunas pinceladas de tinte social debían diferenciarlos. Ese es el legado del “zapaterismo”, un PSOE aún más desideologizado, más pobre, más nulo y con pocas perspectivas de recupreración.

El PSOE hoy por hoy no es un partido capaz de ser la voz de la calle en el parlamento, está deslegitimizado totalmente y ni siquiera es posible que pueda ejercer de muro de contención de la derecha en las instituciones. ¿Cómo se puede contenter los recortes que presumiblemente hará el PP cuando has sido cómplice de una reforma constitucional que le da cobertura legal para ello? ¿con qué cara puede el PSOE elevarse como paladín de lo público cuando ha privatizado y recortado todo lo que ha podido en el último año? ¿quién va a creer que el PSOE pueda defender los intereses de la clase trabajadora después de votar una reforma laboral que nos retrotrae a unas condiciones de trabajo similares a las de nuestros abuelos?

Leve recuperación de Izquierda Unida

Y digo leve porque en plena crisis global del sistema, con la mayor precarización de nuestras vidas, que nos tengamos que dar por satisfechos por conseguir 11 diputados dice bastante de lo mal que estamos en la izquierda. Es un resultado positivo, se recupera un terreno que no debió perderse nunca, pero es frustrante que no sea mucho más. Algo estaremos haciendo mal para que incluso con una debacle del PSOE que le hace perder casi 4,5 millones de votos, no seamos receptores de los mismos.

Los 11 diputados de IU son el fruto de mucho trabajo, de una campaña realmente buena y, sobre todo, de vender una imagen de honestidad. Porque sí, puede gustarnos más o menos Llamazares, pero su actitud en el Congreso es una actitud de honestidad hacia el ciudano y, supongo, por eso habrá conseguido revalidar su acta (y recuperar el diputado de IU por Asturies) entre otros con mi voto.

Hace unos días Julio Anguita hacía un llamamiento a crear un frente común contra el fascismo financiero y creo que por ahí debe pasar el futuro tanto de IU como de la izquierda política y social a partir de hoy. Por fin parece llegar algo de cordura y, nuevamente, es Anguita quien la pone. Porque, como decía al principio, si la izquierda política del estado español sólo ha podido conseguir unos 25 escaños con la que está cayendo es que algo estamos haciendo mal. Unos más que otros, pero si no estamos todos, seguiremos en las mismas. Es el momento de juntar lo diverso sumándo lo disperso y eso pasa por confluír, por unir, por sumar y, sobre todo, por ceder todos un poco. Por mi parte hay predisposición para todo ello.

Un dato curioso: Extremadura

Los adalides del voto útil pronosticaban hace unos meses el descalabro y desaparición de Izquierda Unida por no regalarle la presidencia extremeña al PSOE a cualquier precio. Dió igual que el PSOE no aceptase ninguna de las propuestas de IU para un pacto, da igual que fuese una decisión tomada por las asambleas locales en un ejemplo de coherencia y práctica democrática del que muchos podrían aprender (recordemos las no-primarias por las que salió elegido Rubalcaba). Todo eso dió igual, se recuperó el discurso de la pinza y se daba por hecho un castigo a IU por esa osadía de inclumplir lo que algunos parece que consideran el pacto no escrito de tener que regalar al PSOE siempre todo a cualquier precio.

Ayer los resultados en Extremadura fueron reveladores. Por un lado Izquierda Unida pasó de 20.606 votos en 2008 a 37.706, es decir, prácticamente dobló sus apoyos. Por otro lado el PSOE pasó de 365.752 votos en 2008 a 245.689, es decir, perdió 120.063 votos desde las últimas elecciones.

Es evidente que en Extremadura, de la que hoy nadie habla tanto como en mayo, se produjo ese descalabro que tanto amenazaban los inventores de la pinza.

Otro dato curioso: el PSOE sufre su ley electoral

Si Zapatero hubiese cumplido su promesa de reformar la ley electoral y hacerla más justa y representativa, de garantizar el principio de un ciudadano, un voto, hoy los resultados serían sustancialmente diferentes. En esta ocasión, espero que los militantes del PSOE reflexionen sobre el asunto, ya que en esta ocasión todos nos vimos perjudicados, pero ellos más, porque con un sistema más justo, el PP no obtendría mayoría absolutísima con apenas 600.000 votos nuevos.


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