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"Medusa", de Ricardo Menéndez Salmón

Publicado el 26 agosto 2013 por José Alfonso Pérez Martínez

Menéndez Salmón tiene un impresionante estilo narrativo, muy contaminado de poesía, y de reflexión. Muchas de sus novelas se basan en la invención de un personaje, de toda su biografía.. La novela es la historia de esa vida, y a través de ella, la descripción de lo que somos, o de buena parte de ello. Prohaska, en Medusa, es un poco muchos de nosotros, cada vez más testigos de la maldad del mundo, no partícipes activos de ella, pero cómplices tal vez, o responsables si se quiere de su perpetuación, al no combatirla.Es Medusa una novela en la que a través de los ojos de Prohaska miramos al corazón del horror nazi, a la miserable España franquista, a las dictaduras latinoamericanas o al horror radiactivo de Hiroshima. Es una novela ésta de Menéndez Salmón (a partir de ahora, RMS) de lenguaje poético y de corazón filosófico, como suelen ser las suyas. Tal vez RMS sea uno de los mejores escritores de la actualidad. Pocos pueden, o saben, contar tanto, sobre el hombre, sobre nosotros, así, con esa belleza formal. Sus libros son novelas de ficción, pero también tratados de Filosofía del Arte, de Filosofía de la Historia, de Estética y de Ética. 
El horror del mundo hizo que Buda buscara cómo lograr que el hombre escapara de la rueda infinita de las vidas, atrapadas una tras otra en ese horror. De ese mismo horror es cronista, a través de Prohaska, RMS. Tal vez no logremos librarnos, a través de esa mirada, del horror del mundo, pero sí, tal vez, entenderlo mejor, entendernos mejor a nosotros mismos.Buda quiso dejar de ver el horror, escapar, metafísicamente, de él. El Prohaska de RMS se sumerge en ese horror, un poco a la manera en que el Siddartha de Hesse se sumerge en la vida, en lo bueno y lo malo de ella, logrando alcanzar, como Buda de una forma opuesta, la iluminación. Tal vez haya en Prohaska esa misma iluminación. Tal vez el artista que pinta o fotografía el horror lo ennoblece, le otorga al menos algo de sentido. O tal vez la nobleza y el sentido ya están ahí y el artista sólo los refleja, adquiriendo, a su vez, algo de esa nobleza, de esa dignidad herida que retrata. Innúmeras reflexiones, como ésta, surgen de la lectura de este libro esencial. Muy recomendado.

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