Revista Talentos
Por más relatos que escribo ninguno le convence. Los acusa de cursiladas sin destello mientras me sugiere: «Sé sarcástico, ingenioso, deja tanto romanticismo». Recorro las esquinas de mi inspiración buscando otra historia, pero enseguida vuelvo a pensar en ella y me doy cuenta de que el próximo tampoco le gustará.
