Revista Diario

Mi tiempo vale… y vale más que el tuyo

Publicado el 16 abril 2026 por Kanguro19

Hace unos días, en el trabajo, mi jefa lanzó una frase que me puso de los pelos. Grité internamente porque me frustró tanto, pero tanto, que me dieron ganas de correr. En fin, ni grité abiertamente ni salí corriendo de este lugar. Por un solo motivo: necesidad.

Mi tiempo vale… y vale más que el tuyo

La frase era “Mi tiempo vale… y vale más que el tuyo” ¿Cómo no te va a frustrar una frase así? La dijo sin tapujos, convencida de que esa es la realidad. Meros instrumentos somos y de los desechables. Ser empleado es ser carne de cañón, fusibles que se interconectan de abajo hacia arriba, desechándose también en ese orden, aun cuando los cortocircuitos vengan en sentido inverso. O lo que es lo mismo, el hilo se corta por lo más fino.

A medida que crezco me siento más extraño, más sentimental, y ese tipo de frases me pega. Me pega porque me baja a una realidad que no quiero sea la mía. Nuevamente, el eterno retorno, a la insatisfacción personal. ¡Ojo! Que esto que me pasa a mí, estoy seguro, les pasa a miles de personas todos los días. El no sentirse valorado, el sentir que no vales, duele. Y ¡Ojo! Soy un profesional con dos especializaciones, un CV, según mi esposa, de puta madre. Pero como abogado soy barato y como secretario caro… con eso resumo lo que hago hoy.

Estoy seguro que mi tiempo vale, ni más ni menos, vale para mí el valor que yo le doy. El tiempo vale lo que yo quiero que valga para mí. Lo que el otro piense que vale mi tiempo no debería importarme. Ahora bien, quedarme con el valor es un error porque el valor, justamente, es subjetivo y termina siendo un resultado de la oferta y demanda. Lo real es el uso, porque las circunstancias pueden hacer que por necesidad una cosa -incluida el tiempo- valga más o menos, seguro que a quien le han dicho te queda poco tiempo de vida el valor tiempo aumente porque la oferta se le disminuye. Ahí, en ese momento, el tiempo, que pasa a tener otro valor, se usará (o al menos se lo planteará) de otra manera. Cuando el tiempo se vuelve escaso, cambia cómo se usa.

La pregunta que me surge con esta reflexión no es ¿Estas usando tu tiempo de la manera que desearías usarlo? Porque la respuesta es sumamente sencilla: NO; la pregunta correcta es, para mí, ¿Qué estas haciendo para usar tu tiempo como desearías hacerlo?


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