¡Mi vida y mi propio cuerpo me está pidiendo cambios a gritos! necesito-cambios

Publicado el 26 septiembre 2018 por Carmen Calabuig López @revoltosa1952

¡Mi vida y mi propio cuerpo me está pidiendo cambios a gritos! ¡Mi vida y mi propio cuerpo me está pidiendo cambios a gritos! Chuchi Gonzalez. 26 septiembre, 2018 Nos gustaría un comentario tuyo Guardar Siempre haciendo lo mismo… las mismas rutinas, los problemas con los mismos remedios… a veces la vida y nuestro propio cuerpo nos está suplicando cambios.

 Los seres humanos somos animalitos de costumbres: ¡Sí! Prácticamente todo lo que hacemos a diario es una costumbre. Una repetición constante de lo mismo, que transforma la magia de la vida en rutina; un seguimiento de pautas exactas y tan aprendidas de memoria que ni siquiera en muchas oportunidades no nos damos cuenta de que repetimos y repetimos y las transformamos en procesos automáticos. 

Más que personas, parecemos máquinas: Somos robots con piel y músculos, y vamos por la vida creyendo que la vivimos, pero ¿realmente vivimos?, ¿o sólo estamos sobreviviendo? Tener esas constantes en cuanto a hábitos de comida, salidas, trabajo, vestimenta, puede ser irrelevante; pero el tema se plantea un poco más a profundidad, porque a veces tenemos vidas muy robotizadas. No hacemos los cambios que realmente necesitamos: Por ejemplo… Aquella gotera de toda la vida en épocas de lluvia se soluciona con una cubeta que absorba el agua que pierde. Pasan los años y el golpe siniestro del agua en el plástico pasa desapercibido. Aquella relación de pareja muerta, dejada en el olvido, con paños fríos, con evasiones cotidianas, con relaciones fuera de la pareja, con exceso de trabajo, televisión y compras… pasa desapercibido. 


Sin realizar cambios nos perdemos la posibilidad de algo mejor: Pero un día que mires al techo, la aureola del agua en la pintura será más grande que una nave extraterrestre, y cuando mires a tu pareja quizás ya no esté ahí. Y así, se perdió la posibilidad de ser felices y plenos, por no correr el riesgo de hacer algo diferente. Entonces, la vida se impone, y te pide, y luego exige un cambio. Emite señales, fogonazos de chispas para que tomes conciencia; a veces sutiles, y luego más drásticos si no se ha hecho algo diferente al cabo de poco tiempo. Ejemplos en los que la vida y tu propio cuerpo te piden un cambio: 

1. Resfríos, gripes, problemas respiratorios recurrentes: Olvida si usas aire acondicionado, o los cambios climáticos; si observas que de buenas a primeras te enfermas con catarros, tienes goteo nasal o flemas… Algo te está avisando de que traes atorada algo de tristeza… que tu mundo trae algo desequilibrado. 

2. Gastritis, dolor de panza, estreñimiento: No le eches la culpa a la comida, ni al señor del super que vende sin mantener la cadena de frío, tu cuerpo te está avisando de que hay cosas que ya no digieres, no tragas, no procesas, de tu vida, o ideas o preconceptos que nos quieres soltar. 

3. Insomnio: Estás a la defensiva, sientes una gran presión, o sugieres que no mereces descansar… ¿te sientes insuficiente? ¿sientes que la vida te ataca? ¿Qué no puedes bajar la guardia por qué van a traicionarte? 

4. Dolor de cabeza recurrente: Se inflama el cerebro por los pensamientos que tienes, el pensamiento es energía y viaja más rápido que la velocidad de la luz, esos pensamientos recurrentes, tristes, de autocastigo, crítica, pesimistas, conscientes e inconscientes te “queman” la cabeza y aparece el dolor. 

5. Falta de motivación: Haces lo de siempre pero cada día le ves menos sentido, lo que antes te generaba adrenalina ahora te resulta antipático 

6. Hábitos pocos saludables: Recurres a extremos en relación a los alimentos, o comes todo o no comes nada, varias, estás inconstante en relación a la comida, es lógico, la comida es vida, y cuando nos ponemos en esos extremos, es quiero toda la vida para mi o simplemente la rechazo. Es un lenguaje simbólico, pero estas emitiendo esa señal. Estas son unas pocas formas de observar que hay un desajuste en tu vida. Tú, más que nadie, podrás observarlo; cuando empiezas a naturalizar el malestar es cuando le dejas abierta la puerta de par en par. Por eso mírate, no te preguntes si eres feliz, tu mente racional seguramente te dirá “Cómo todos, con altas y bajas”, mejor mira y escucha a tu cuerpo. Él no miente, es un sabio que lleva tu parte más esencial. 


© Autor: Chuchi Gonzalez. https://www.todamujeresbella.com/22371/necesito-cambios/