Mis NO vocaciones (vocaciones, no vacaciones). Reflexiones a días de que se acabe 2018.

Publicado el 31 diciembre 2018 por Martuca
Otra vez una fecha falsa, 40 de Diciembre de 2018, escrito par de días antes.
Desde muy muy chica se abrió en mis sueños la ventana que me permitió asomarme a mis otras vidas. Pude verme a punto de casarme, a punto de morir, a punto de ser una prófuga de la justicia y tantas otras situaciones locas más.

Y ahora que ha pasado -¡un poquito!- el tiempo, he mirado estos recuerdos con más distancia, y he podido descubrir, al menos en cuanto a mis vocaciones, un par de cosas..1. Mi vocación de monja (no quiero bromas por favor, ¡esto es muy serio!).Muchos años estuve tras esta vocación, tratando de calzar y moldear mi forma de vida para ser una buena monja que cumpliera con todo. Nunca pude, aunque el amor que sigo sintiendo por nuestro Creador es inmenso y me eleva espiritualmente.¿Por qué no resultó?Seguramente, porque en una vida anterior ya lo fui. No necesito retroceder, necesito aprender otras cosas esta vez. Las levantadas temprano me mataron.2. Mi vocación literaria.Qué ganas de escribir para ganarme la vida, y qué envidia me provoca quien ha logrado hacerlo.
A los 20 algo, escribí (en una máquina manual de escribir!) mi primer -y único libro-. Lo he releído y me he avergonzado del uso exacerbante del diccionario y sus sinónimos, además de lo cursi de muchos textos. Ya lo admití.
¿Por qué no resultó?Quizás sea algo que vendrá, cuando tenga las ideas más en orden... unas 6 o 7 vidas más (la neura me afecta y no me aguanto lanzar una majamama que juro se entiende y es chino mandarín o peor).3. Mi esencia de superhéroe.Cada cierto tiempo me pasa, quiero ponerme la camiseta de alguna lucha social, y lograr cambios radicales en beneficio de muchos otros. En el fondo es tratar de trascender por algo, pero sin el real trasfondo de la solidaridad o empatía.¿Por qué no resulta?Por la esencia egoísta que no se me quita ni con Antigrasa. Siempre he preferido tener lejitos a los demás, no es un afán honesto. Pura pose.4. Mis instintos asesinos.Estoy clarísima que JAMÁS en la vida debo tener un arma de fuego en mi poder. No es por la impulsividad, es por la obsesión. Tengo hiper claro que si tengo un arma en el bolso la voy a usar (¡igualito que la canción!). Por eso evito obnubilarme con los cuchillos y cualquier objeto que pueda causar grave daño físico.¿Por qué no mataré a nadie?Porque ya viví en más de un sueño la sensación de tener un cadáver debajo de la cama y esa culpa no me dejaría en paz nunca más. Además creo ser una buena persona, y algo así cambiaría mi color y esencia para siempre.5. Mi contra peso contra nombreMi nombre significa "la dueña de casa" o algo así. Y a partir de malas experiencias en mi infancia, el trabajo doméstico o el ser "dueñita de casa" es de las cosas que más me chocan de la vida. Puedo pasarme días enteros trabajando en mis cosas, sin lavar medio plato ni barrer ni cocinar. Si pudiera evitarlo toda la vida sin depender de nadie, sería más que feliz.¿Por qué nunca seré la dueña de casa?Porque la obsesión me volvería loca de patio primero. Entre el Peral y la casa, está clara la elección. Me siento servil (es mi atado de infancia, insisto) y odio sentirme cumpliendo un rol destinado para mujeres madres. Vomito.6. Distancia eterna con el martiri-monio

Ya me casé en sueños, con un gallo que era pura facha. Ya me arrepentí, segundos antes de dar el sí a una persona que ni conocía, también en sueños. Y en la vida real, ya lloré al admitir que me enamoré de un gallo sin el menor brillo. Creo que la soltería legal es LEJOS el mejor estado para personas como yo, o el convivir nada más. Ya no siento remordimientos ni culpa ni nada. Me siento en paz conmigo y con mi parejo.

¿Por qué no pretendo casarme jamás?

Porque en algún sentido eso ata, y es lo que menos quiero. No quiero pololeos, ni tipos con historias de 2das o 3ras nupcias con hijos colgando, ni Romeos ni cantantes de baladas ni amigos con ventaja. Ya me decepcioné hace rato del "amor" (calentura, seamos claros) y de las tonteras que provoca. 

Eso es en resumen. Creo que vine a esta vida a formar una familia y, principalmente, a vencer mis trancas. El camino ya está un poco más despejado, ya sé para dónde NO ir... jajajjaajaa tanto que hacer y tan poco tiempo (como dijo el huasón).

PD: Me estoy ermitañizando cada día más. Que salga algo bueno de eso, no más.