Revista Diario

Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev).

Publicado el 17 septiembre 2026 por Elcopoylarueca

MOSCÚ-PETUSHKÍ

«Miro y veo, y por eso estoy triste».

Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev).

En Moscú-Petushkí sucede lo que en la vida misma: allí donde la libertad es sólo un fantasma, allí donde la individualidad es atada por la dictadura del proletariado, el pueblo está alcoholizado. Moscú-Petushkí es un extenso monólogo con forma de novela; es una narración delirante, donde la curda hace que la mente pierda la conciencia.

Venedikt Eroféiev (1938-1990) escribió esta novela —cuyo único protagonista es una extensión del autor— en 1968; sin embargo, no es hasta 1973 que se edita por primera vez en Jerusalén. Moscú-Petushkí fue reprobada por el régimen socialista, pero la censura no consiguió más que convertirla en un libro de culto: el manuscrito mecanografiado circuló por toda la Unión Soviética desde el mismo momento en el que Eroféiev hizo que su Venichka pusiera punto final a la borrachera.

El protagonista de la novela, mientras va dándose tragos, mientras va mezclando alcoholes, nos va contando lo que piensa y lo que sucede en el tren de cercanías que lo lleva desde la estación de Moscú hasta la estación de Petushkí, donde, supuestamente, le espera un amor, de dudosa reputación, y un niño que, sin ser suyo, considera su hijo —la esperanza del personaje: una familia—. Pero, como no deja de empinar el codo, el relato va transformándose, construyendo una realidad paralela: la percibida.

Si el humor es una de las características más destacables de Moscú-Petushkí no lo es menos su estructura narrativa. Venedikt Eroféiev consigue lo que parece imposible: un texto literario y poético que simboliza los efectos del vodka en la mente humana.

La novela de Eroféiev es un tratado sobre las experiencias sensoriales de un borracho. Visiones, olores, sonidos e imágenes reales van metamorfoseándose en la medida en la que el alcohol va entrando en la sangre. Debo advertir que nosotros, lectores, nos volvemos espectadores de la sustitución de la lógica por el delirio —Ésino-Friázevo, uno de los capítulos del libro, bien vale una misa.

La crítica al régimen soviético es bestial y el hecho de que esté vestida con grandes dosis de humor la hace más potente aún. El protagonista no es un borracho ignorante: es un hombre sin presente y sin futuro.

Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev).

Venedikt Eroféiev.

Luego está el Estado, que ha encontrado en el alcohol una forma de anular la individualidad y los recuerdos —los recuerdos son muy peligrosos, son los que permiten comparar y, por tanto, saber en qué situación nos encontramos—. El Estado, nos dice la novela, usa el licor como instrumento para imponer la soledad, la incomprensión, la desconfianza, el miedo, el dolor (los ojos del pueblo se han vuelto «ojos vacíos y saltones»). El régimen soviético se ha servido del licor para crear una falsa sensación de felicidad que le facilitara su proyecto político: la dictadura del proletariado —Eroféiev, ¡ay, si pudieras ver cómo la uniformidad social de la dictadura del proletariado ha hermanado con el sistema capitalista, lo fliparías!

El alma, flotando en la cogorza, entra en una espiral de autodestrucción. Moscú-Petushkí es una parábola sobre «el hombre que se convirtió en carnero».

Moscú-Petushkí está traducido por Helena S. Kriúkova y Vicente Cazcarra y se encuentra dentro del catálogo de la editorial Marbot. Es un libro que tiene la habilidad de presentar la deshumanización a modo de comedia, aunque el desenlace es…. ¡No, ni lo pienses! ¡No te lo contaré! Solamente te diré que Moscú-Petushkí está considerado un clásico del posmodernismo ruso. 

Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev).

Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev).

ENLACES RELACIONADOS

Los vagabundos (Máximo Gorki). Novela.

El papel de mi familia en la revolución mundial (Bora Ćosić).

Mijaíl Osorguín. “La librería de los escritores”.

Fahrenheit 451 (Ray Bradbury).

Marina Tsvietáieva. “Diario de la Revolución de 1917”.

Anna Ajmátova, Modigliani y “En la negruzca neblina de París”.

Los millones (Mijaíl Artsybáshev).

Los huevos fatales (Mijaíl Bulgákov).

La escalera del hotel (Franz Werfel).

Fin de la partida (Samuel Beckett). Teatro del Absurdo. Puesta en escena.

Sagitario. Novela (Natalia Ginzburg).

Osip Mandelshtam. Poemas.

Las guerras privadas del clan Bonaparte (Madame de Rémusat). Memorias.

Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York. Antología.

La entrada Moscú-Petushkí (Venedikt Eroféiev). se publicó primero en El Copo y la Rueca.


Volver a la Portada de Logo Paperblog