Revista Talentos
Era un perro viejo, cojeaba y ya no ladraba. Un día, su dueño cogió su desengrasada escopeta de caza. Al verlo, el chucho sintió cierta emoción. Con un poco de esfuerzo consiguió levantarse y moviendo levemente la cola lo siguió. Al rato se oyó un disparo. El hombre regresó llorando.
