La deuda
Nasrudin se paseaba por el mercado cuando un comerciante se le acercó, reprendiendo severamente al Mullah en voz alta por su falta de pago en una deuda.
-Mi querido amigo, respondió Nasrudin, cuánto le debo?.
-Setenta y cinco piastras, vociferó el comerciante, ya descontrolado.
-Vamos, vamos, respondió el Mullah. Has de saber que tengo la intención de pagar treinta y cinco piastras mañana, y el mes siguiente, otras treinta y cinco piastras. Eso quiere decir que le debo sólo cinco piastras. ¿No le da vergüenza, mi amigo, abordarme tan agresivamente en público por una deuda de cinco duros?
