Cerca, una familia disfrutaba de las delicias de la nieve. Esas niñas al igual que yo, una vez más, recordaran para siempre esos momentos mágicos que vivieron al lado de sus padres y su perro.
Para los habitantes de estas zonas, los recuerdos infantiles están ligados a la blanca nieve.
En mi época de niña, las nevadas eran tremendas, no como ahora. Recuerdo que los hombres tenían que abrir caminos con palas para poder transitar por las calles del pueblo. Los niños ni íbamos a la escuela, y recuerdo de manera especial quedarnos en al cama toda la mañana acurrucadas al calor de las mantas y mirando por la ventana. Incluso coger nieve y comerla cuando no nos veían nuestros padres.
Era todo un arte, y la mayoría de las veces participaban los padres y familiares . Así esta familia de amigos, Mercedes, Fernando, y Daniela, no faltan a su cita cada vez que nieva. Sus muñecos son magníficos por su creatividad. Daniela llevará sin duda en su corazón estos momentos entrañables con sus padres que formarán parte de sus más preciosos recuerdos.
El bolero de Ravel ha acentuado la belleza del mismo.
La nieve, tiene la suavidad de las caricias de las madres. Por unos instantes el silencio lo embarga todo y parece que se detiene el tiempo con una blancura esperanzadora. Como si quisiera aliviarnos de tantos sinsabores por los que el ser humano tiene que pasar a lo largo de sus días.
También la nieve tiene sus detractores, sobre todo porque las carreteras se vuelven intransitables, las calles se hielan, y es muy peligroso caminar por ellas...no existe la belleza completa.